Variabilidad y relatividad de la desviación social

Variabilidad y relatividad de la desviación social

Esto nos lleva directamente a considerar dos cuestiones fundamentales a la hora de entender el hecho desviado:

  • La relatividad y diversidad de la cultura.
  • La influencia del contexto temporal.

Aunque hablaremos de cultura y desviación más adelante nos interesa ahora destacar el hecho de que la cultura es ante todo una construcción humana más allá de sus bases biológicas y que, por tanto, admite variaciones tanto a lo largo del tiempo como en un mismo momento según el contexto en que se desarrolle.

Así lo que se considera apropiado en un momento no lo es en otro. Beber alcohol durante el periodo de ‘ley seca’ en Estados Unidos fue considerado un hecho delictivo, hoy nadie es arrestado por tomar una cerveza siendo mayor de edad. Dentro de una misma cultura esta misma norma tiene limitaciones, pues se refiere al consumo moderado, aunque no se penalice legalmente el consumo exagerado de alcohol en sí mismo, la propia sociedad sanciona informalmente a quienes ‘se pasan’ con el alcohol.

Y es que la desviación no es un concepto meramente estadístico con delimitaciones claras, cada cultura, como hemos visto, define unas pautas de comportamiento que tienen determinados grados de concreción y en las que cabe la variabilidad, hasta cierto punto cada uno construye a su modo las normas sociales y las representa según su propia personalidad, esto no es considerado en sí mismo una desviación, salvo que sea definido como tal socialmente. La definición social de un acto como desviado varía según el actor, la audiencia y la situación.

En resumen, lo que es o no desviación cambia con el tiempo. Las normas sociales que establecen lo puede definirse como conducta desviada, incluso si están codificadas como leyes, están sujetas a interpretaciones variadas y a diferentes grados de ejecución real.

Desviación individual y desviación grupal

Como ya sabemos, para que una norma retenga su autoridad y su valor debe ser usada con regularidad. De esta manera, cada vez que un individuo condena una conducta como desviada reafirma el statu quo de su contexto social, a través de esa acción individual el grupo formaliza de nuevo (iteración) sus normas y se remite a los límites culturales de tolerancia instituidos para determinadas conductas, de manera que, al menos en el futuro, caigan dentro de lo socialmente aceptable.

Igualmente, cuando es un grupo el que cuestiona o directamente atenta contra las normas imperantes genera incertidumbre sobre lo acertado o no de éstas. En tales casos también la sociedad reacciona para recuperar la situación anterior, aunque si tales grupos generan un estado de opinión que movilice a una zona importante del discurso social pueden acabarse imponiendo nuevas pautas de comportamiento y un grado mayor de tolerancia. Ej. Movimientos de liberación de la mujer (mujer que trabaja, que fuma en público, que exhibe su cuerpo o que toma sus propias decisiones respecto de la natalidad) o movimientos pro-homosexualidad tienden a normalizar determinados comportamientos.

En fin, el ámbito que cubre el concepto de desviación es muy amplio. Puede ser un hecho individual, llevado a cabo por una sola persona o grupal, algunas sectas religiosas son un claro ejemplo de ello, pudiendo dar lugar a acciones claramente desviadas como el suicidio colectivo. En general la movilización social en aras de recuperar el statu quo es mucho mayor en caso de desviaciones grupales, sin embargo la posibilidad de generar cambios es también significativamente mayor para estos casos.

Desviados voluntarios e involuntarios

Existen tantas formas de desviación como normas sociales, bajo el rótulo de desviado se incluyen a menudo individuos de condición muy dispar: el gitano, el negro, el inmigrante, el criminal, el fascista o el comunista, el minusválido físico, el enfermo mental, el homosexual, la prostituta, el drogadicto o el ladrón.

En este sentido podemos establecer la diferencia entre:

  • Desviados voluntarios: aquellos que voluntariamente deciden no observar determinados comportamientos entendidos como normales o emprender acciones que son claramente entendidas como desviadas. A esta categoría pertenecen todos los malhechores.
  • Desviados involuntarios: Personas que no han cometido acciones socialmente reprobables, sino que son víctimas de los errores de otros o del destino que les hizo nacer negros, ciegos o convertirse en minusválidos.

En definitiva, para que una conducta o condición pueda ser considerada como desviada desde el punto de vista sociológico, tiene que ser reconocida como tal y condenada de algún modo por la sociedad. Lo único que tienen en común las conductas de los tipos desviados que hemos citado y de otros posibles, es que su comportamiento es reprobado por otros.

Para aquel tipo de desviación que no genera condena social, porque la voluntad no intervino en su condición de desviados, como el ciego, el sordo, el imposibilitado, el paralítico, el mongólico, etc., se producen situaciones especiales, derivadas de que su comportamiento se aleja de la forma que marcan las pautas dominantes. La sociedad en las interacciones cotidianas que establecemos con ellos los califican de desviados, porque inducen comportamientos distintos con ellos y entre ellos de los que tienen con personas que entendemos como normales.

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